This is — Carolina
Cocinera y creativa culinaria entre Bali y Barcelona; a Carolina la mueve cocinar, pensar en cocinar y ayudar a otros a pensar en cocinar. Entró al Laboratorio Creativo construyendo proyectos para otros y salió con un mundo propio al que volver cada vez que crea.
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Más que un fruto, son semillas. La primera fue dar forma a mi universo culinario y encontrar mi voz en lo que más me apasiona: cocinar, pensar en cocinar y ayudar a otros a pensar en cocinar (o a crear proyectos vinculados con la alimentación y el bienestar más allá de las etiquetas).
De ahí nació el germen de mi baraja creativa, creada durante el Lab y entre las cuatro paredes de mi habitación, sin usar la cocina, solo con materiales simples y mi ingrediente favorito: el tiempo.
Ahora tengo dos semillas más: The White Canvas, que ya ha germinado, y Peeling The Onion, que está a puntito de plantarse.
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No. Nunca pensé que me podría dedicar a la cocina, y mucho menos en la dirección que estoy tomando ahora. Hoy hago esto gracias a una “limitación”: no saber hablar inglés.
Hace más de 13 años dejé mi proyecto de gestión cultural y formación creativa y desembarqué en Londres, como tantos, buscando una nueva oportunidad. Intenté seguir en el mismo “formato” a través de varios voluntariados, pero con mi nivel de inglés (y poca experiencia) era imposible.
A los 6 meses hice un pequeño curso de cocina cruda (era vegana) para soltarme a hablar, y descubrí algo que conectaba conmigo. Sin saber muy bien cómo, mi siguiente trabajo fue de barista en uno de los primeros cafés 100% crudos de Europa, y desde ahí he tenido la suerte de participar en proyectos pioneros dentro de mi sector alrededor del mundo. Así que aquí estoy, gracias a una limitación.
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Siempre he trabajado en lo que me gusta, y en eso me considero afortunada. Siempre encuentro la manera de conectar lo que hago con mi curiosidad y mis propios intereses.
Lo que ha cambiado son los ingredientes y el medio, pero tengo la sensación de que siempre he estado haciendo lo mismo (aunque eso solo lo puedo decir ahora). La diferencia es que antes no construía nada 100% mío: ayudaba a otros y yo no me quedaba con nada.
Ahora tengo mi propio mundo, un lugar al que volver cada vez que necesito crear algo. Desde ahí ayudo a otras personas a construir el suyo, pero me quedo con un pedacito, y ese pedacito lo transformo en algo nuevo para el siguiente proyecto. Quizás lo que más ha cambiado es cómo lo ofrezco y desde dónde lo ofrezco. Y para mí eso ha sido un paso importante.
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Si sigo con la metáfora de la semilla, Fruto (Lola) fue la tierra donde poder germinar. Para que eso suceda, hay que crear el espacio, el entorno, y darle las mejores condiciones, y eso se lo debo a Lola. Creo que, en tiempos como los de hoy, esos entornos desde donde reflexionar, crear y exponerte son más necesarios que nunca.
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Poder decidir dónde inviertes tu tiempo.
Los “fracasos” te dirigen, no te marcan.
La flexibilidad (al menos, mental).
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Necesito un entorno que me nutra: otros proyectos, personas, sonidos, olores. Cada año hago uno o dos cursos que, a priori, no tienen nada que ver con mi trabajo presente; me amplían la mirada y me ayudan a relativizar. Antes de empezar un proyecto me pongo límites (de tiempo, de materiales, de espacio) que me marcan el ritmo, y creo un mapa para no partir de un folio en blanco, que me da la dirección. A partir de ahí trabajo por capas, con herramientas propias como mi Arco Experiencial, el storytelling o el design thinking, de forma muy intuitiva. Y no descarto una idea hasta probarla: aunque me tiemblen las piernas, la testeo y me testeo (aunque salga un desastre).
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Cocinando (y planificando), que es lo que más me gusta hacer en casa. Usar el cuchillo me lleva a un estado muy parecido a la meditación: me ancla al presente, esté donde esté, y me da muchísima satisfacción. También disfruto mucho de eventos ligeros donde pueda aprender algo sin presión; me devuelven la emoción de empezar, así que siempre intento fijar en mi agenda mensual 1 o 2 actividades de este tipo.
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Más que un consejo, una sugerencia: reconoce tus propios ritmos y necesidades antes de pisar el acelerador. No todas creamos a la misma velocidad, y eso no es procrastinar ni retrasar la acción; es ser consciente de que cada una tiene la suya.
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Para mí el éxito tiene tres capas. La más externa: cuando alguien reconoce o valida mi trabajo.
La intermedia: cuando un pequeño gesto me dice que he despertado la curiosidad del otro o que empieza a ver un avance.
Y la más interna: cuando siento que estoy en el camino correcto. El éxito llega cuando las tres están alineadas.
IG: @carolina.chinea
Edad: 47
Donde vives: Ahora entre Bali y Barcelona (o donde el trabajo me lleve)
Trabajo antes de hacer algo con Fruto: Gestión cultural y formación creativa, y después cocina. Ayudaba a otros a crear sus proyectos, pero sin construir nada 100% mío.
Ideas valiosas de Caro _
12 Angry Men (1957). La he visto más de diez veces. Es un ejercicio creativo sobre la palabra, la psicología humana y el uso creativo de las limitaciones: doce hombres sin nombre, una habitación, una mesa y el momento presente.
Alchemy Krama. Una secuencia de yoga de una hora que se puede practicar todos los días y que, desde el primer momento (y no siendo yo muy yogui), me ha ayudado a calmar la mente y, de paso, a fortalecer el cuerpo.
The Tiny Tourist Report, de Its Nice That. El ejemplo perfecto de cómo abordar un problema global (el turismo de masas) con un enfoque brillante. Una pieza impecable en redacción, maquetación, contenido y recomendaciones prácticas.
Mi objeto favorito de cocina (que además forma parte de mi identidad visual). Super barata y super útil: más allá de ayudarte a cortar masas, es mi asistente de la mano derecha.
Un libro muy pequeñito sobre la estética japonesa que, más allá de lo evidente, es una reflexión sobre cómo vemos y, por lo tanto, cómo vivimos. Nos recuerda que la penumbra puede ser una forma de ser, un modo de relacionarse con el silencio, la pausa y el misterio, frente al exceso de luz y claridad de la sociedad occidental.
frutos
The Plant Challenge Tarot Deck®
Una baraja creativa para conceptualizar ideas culinarias a partir de 5 palos que funcionan como disparadores creativos: persona, tendencia, contexto, inspiración y herramientas. Cada palo viene con sus “lecturas”, e incluye 3 formas de jugar y una sesión online de 30 minutos.
The White Canvas
Primero eliges qué quieres crear. Y en vez de partir de un folio en blanco, yo te doy la estructura para explorar (divergir) y después combinar lo que encuentres hasta convertirlo en ideas (convergir). Incluye un sistema para puntuarlas y así elegir la mejor.
Siento que últimamente todo se queda en la superficie y casi no se profundiza, por la inmediatez y la fragmentación del conocimiento, entre otras cosas. Por eso estos días valoro muchísimo llevar algo hasta el final, dedicar tiempo a responder con calma y hacer preguntas que no busquen una respuesta concreta, sino que inviten a la reflexión.
— Carolina